Inés Ballesteros - Psicóloga en Tenerife

Sin parar, corre corre, aprovechando los tiempos hasta quedar exhaustos, planificando la vida para un mañana como si tuviéramos la certeza que va a llegar, cuando lo único cierto es el momento presente, eso aprendí con el Mindfulness como persona y como psicóloga.

Pase, pase no sea Impermanente:

Se nos escapa entre los dedos la vida que queremos, se nos queda enganchada en sueños de futuro y  en recuerdos del pasado, se nos escapa mientras estamos deseando que llegue lo bueno y pase lo malo, mientras rechazamos las emociones que no nos gustan e intentamos agarrarnos con desesperación únicamente a las positivas.

Entender el Principio de La Impermanencia nos ayuda a ser menos esclavos de nuestras deseos, porque todo pasa , lo bueno y lo malo y nada permanece eternamente, entonces ¿que sentido tiene llevar el sufrimiento a su más alto grado?. 

De igual manera este principio nos ayuda a dejar de ansiar casi de manera enfermiza los estados de “felicidad” que identificamos con la risa, la alegría, el bienestar, porque estos también son pasajeros y también cambian.

Nos ayuda a entender que aceptar lo que pasa en cada momento, sin luchar contra ello o  sin intentar retenerlo nos dará la serenidad que se transformará en una manera de vivir donde reduciremos el sufrimiento.

El sufrimiento emocional es generado en gran medida por  nuestra manera de funcionar, ya que funcionamos en modo Piloto Automático, es decir nuestra mente parece “que se gobierna sola“, pero hasta que no nos Damos Cuenta de ello todo seguirá igual.

Señores pasajeros… nos la vamos a pegar.

Impermanencia-caleidoscopio-1024x1024¿Dónde puse las llaves?, ¿Donde aparqué?, ¿Cómo llegué hasta aquí?…, supongo que estos ejemplos forman parte de la cotidianidad de quien esta leyendo este post.

Yo he ido más lejos no crean, descubriendo mi cepillo de dientes en la nevera, las llaves en el cajón de los cubiertos, y por pudor me voy a ahorrar otros situaciones más pintorescas….

¿Estamos seniles?, ¿falta de riego?…, mucho más sencillo y menos traumático, simplemente ¡estamos despistados!.

Hemos sido educados para “hacer”, y ahí nos hemos ido perfeccionando llegando al punto de ser capaces de hacer tareas de manera simultanea, sintiéndonos a la vez enorgullecidos de ello por lo rentable que aparentemente resulta dicha capacidad.

Pues bien, al haber “educado” la mente para tal fin lo que hemos conseguido finalmente es que se genere cantidad de  información mental de la que no somos conscientes, pero les aseguro que ¡está! y que a su vez afecta a como nos sentimos pero….¡no somos conscientes!

Hagan un poco de memoria, y rescaten esos días en lo que uno de repente se da cuenta que se siente “mal” (triste, enfadado…) y no sabe porque, y por muchas vueltas que le da,  no consigue asociar un hecho concreto a ese malestar.

Esto nos sucede porque mientras estamos por ejemplo paseando, estamos planificando mentalmente las cosas que vamos a hacer esa tarde, al día siguientes etc., en ese momento la actividad es puramente mental, desconectados del cuerpo ( y de lo que está pasando en ese momento presente), pisando en el suelo de manera instintiva pero solo repararemos en nuestro pisar si vamos a tropezar .

En este momento la conexión no está disponible inténtelo más tarde…

Aquí ya está la primera desconexión cuerpo-mente y eso sin ser seres de otra galaxia somos capaces de hacerlo. Siguiendo con el ejemplo, probablemente en ese planificar mental nos surjan pensamientos desagradables que apartaremos sin ser conscientes, pero dichos pensamientos generan emociones con las que entraremos en contacto, también sin ser conscientes, porque nuestra atención está puesta en la planificación, no en el sentir.

A u vez están pasando delante nuestra múltiples situaciones (gente que se cruza, carteles que leemos, coches que van deprisa, ….) que generan emociones de las que tampoco somos conscientes por la desconexión que he ido explicando. Y así si sumamos la cantidad de situaciones que nos rodean, en las que no reparamos, pero que nos afectan lo que ayuda a entender que aunque creamos que no ha pasado nada que genere ese sentimiento inicial de “malestar” han pasado muchas cosas que nos han afectado aunque “la atención ha estado distraída”.

Pero aún hay más,somos expertos en adelantarnos mentalmente a las situaciones, y además lo hacemos “negativamente”, una manera maravillosa de contaminar nuestro estado emocional. La verdad que es sorprendente la capacidad que tenemos para  crear sufrimiento.

En la cotidianidad nos podemos descubrir muchas veces con el “…y si”, Por ejemplo: Voy a una entrevista de trabajo y si…no lo hago bien, no me cogen…; voy a ir al cine pero igual la película no está bien,…, no me gusta…; tengo una cita y si no le gusto…, no le atraigo…son infinidad los ejemplos que hay, y aunque a veces somos capaces de ponerlos en lo positivo, créanme cuando les digo que no es lo habitual.

Enfermando de Anticipación.

Mindfulness TenerifeCon todo esto lo que hacemos es que anticipamos estados de malestar: miedo, angustia, vergüenza, ansiedad…no por lo que realmente sucede en el presente sino por lo que creemos que va a pasar… y ¿no es un poco absurdo  adelantarnos al futuro total para pasarlo mal cuando se supone que anticipamos para evitar situaciones para eso mismo, para no pasarlo mal?.

Antes de que alguien piense que soy una descerebrada que no planifica, que no valora la previsión, etc…, les diré que gran parte de mi sufrimiento ha venido de ahí y sin embargo siguen siendo valores que defiendo, pero de manera diferente.

Claro que hay situaciones  en las que por propia supervivencia nos tenemos que anticipar (para evitar incendios, para poder comer, para no morir de sed…), sin embargo el problema está en cuando hemos hecho de la anticipación en negativo  un modelo de vida que nos genera sufrimiento, cuando se supone que lo hacemos para evitarlo.

¿Y con todo esto a donde quiero llegar?, a la necesidad de Vivir el Presente con lo que nos depara, aceptando que lo que pasa es lo que pasa porque luchar contra ello rara vez nos reporta bienestar.

Aceptar el presente con la premisa de que ello no es sinónimo de alegría pero si de bienestar desde el momento que dejamos de aferrarnos a un  estado que no podemos retener y que su ausencia nos genera malestar. Si  aprendemos a relacionarnos con lo que pasa dejando de intentar transformarlo, acompañaremos nuestra vida de los ritmos de la vida en si misma, las cosas seguirán siendo lo que son y descansaremos en el intento de trasformarlas en lo que nos gustaría que fueran.

No es un camino fácil éste, para quienes en nuestra filosofía de vida han sido otros los valores sobre los que  han cimentado nuestra identidad, valor personal y expectativas…, sin embargo y desde mi experiencia es un camino liberador.

En mi consulta de psicóloga trabajo con personas que generan la mayor parte de su sufrimiento, por una falta de atención consciente ,por una desconexión ente su mente y su cuerpo, por una lucha contra sus circunstancias,por un exceso de proyección en el futuro. Acompaño en los procesos de mejora personal, ayudando a las gente a que se De Cuenta de lo que pasa en su vida, tome conciencia de sus mecanismos de funcionamiento mentales, sea consciente de sus sentimientos, pensamientos y acciones para que decida en que medida quiere transformar su manera de relacionarse con la vida y mejorar así su calidad.

El Mindfulness despierta todo tipo de reacciones, adeptos, detractores, curiosos, … yo valoro mi experiencia personal de manera positiva y por ello la transmito, sin temor a generar controversia, vehemencia, aceptación, …, porque en ello consiste su práctica en Aceptar lo que ocurre cuando ocurre.

Mamá la que has liado… : El Mindfulness.

Mis primeros acercamientos al mundo de la meditación vinieron de la mano de mi madre, una mujer adelantada a su tiempo, que  no dejaba de sorprenderme con extrañas lecturas, y prácticas espirituales/esotéricas de las que yo rehuía. Al venir de mi madre el primer acercamiento, a quien solía calificar de bicho raro en aquella época, pensé que “la meditación es una cosa de cuatro flipados que van de snob, porque para eso hay que ser budista”.

Los años pasan y mira por donde termino rescatando libros de amarillas paginas donde busco respuestas..¡la que has liado mamá!.

Me inicié ( y tendré esta sensación por muchos años) en el mundo de la meditación a través del  Mindfulness, una occidentalización de la Meditación de la Atención Plena o Atención Consciente, a través de Jon Kabat  Zinn, a la que se la ha llamado en inglés Mindfulness.

A mi me ayudó que algo que yo había idealizado como propio de monjes budistas, de almas puras, etc…,  pudiera estar al alcance de gente que va con vaqueros, como chocolate, práctica cualquier religión…en definitiva gente como yo.

La meditación me ha ayudado a  mirar  lo mismo de manera diferente, no supuso un cambio radical en mi estilo de vida, no me hice budista,  no me hizo cambiar quién soy en mi esencia, pero me ayudó sobre todo a parar, a darme cuenta de lo que pasa cuando realmente pasa, a entender aún más las trampas de la mente.

Ahora me descubro en mis trampas y las freno a tiempo, con lo que disminuyo el malestar que generaba por anticipar de manera inconsciente, ahora soy más consciente de porque siento lo que siento en cada momento, ahora me paro más a sentir lo que pasa, ahora me permito aceptar más todo lo que pasa aunque me duela o no me guste.

Es un propósito del día a día, vivir la vida bajo estas premisas, requiere entrenamiento formal e informal, y para ello hay que priorizarse, y ser paciente con uno, tratarse con respecto y afecto, y sobre todo siendo Consciente en todo momento de la elección que hacemos cuando nos sentimos de una u otra manera.

La mente en blanco ja, ja ja…

Mindfulness tenerifeCreo que lo que realmente quiero transmitir, porque para mi fue revelador, es que la practica del Mindfulness se puede hacer en el día a día, sin renuncias, sin misticismos…

Cuando escuché que el objetivo no es dejar la mente en blanco respiré aliviada. Durante años había pensado que para meditar había que dejar la mente en blanco, y yo me encontraba con una mente rebelde llena de pensamientos, creadora de imágenes mentales como la mejor maquina de pompas de jabón y mantener la lucha era agotador y sobre todo infructuoso. En algunos intentos de meditación que había hecho había terminado por abandonar precisamente por este motivo, que me llevaba a unirlo con la idea preconcebida erróneamente que comentaba de la necesidad de ser un “alma pura” para meditar.

La meditación de la Atención Plena no consiste en dejar de pensar, cosiste en observar los pensamientos si con ello conseguimos un punto de atención, pero no identificarnos con ellos, simplemente observarlos y de alguna manera dejarlos pasar, no engancharnos a ellos, no sentir que nosotros somos ese pensamiento.

La mente es lista, un poco marimandona, lleva toda nuestra vida gobernándonos porque así se lo hemos pedido (piloto automático) y para ello la hemos entrenado, pedir lo contrario requiere hacerlo de manera amable, respetuosa y paciente.

En los talleres de Iniciación al Mindfulness  que imparto en mi consulta de psicóloga en Tenerife comparto con la gente la teoría y la práctica del Mindfulness , tanto desde lo que aportan los manuales como desde la propia experiencia vivencial. Durante el desarrollo del taller se llevan a cabo diferentes prácticas encaminadas a que al finalizar   los mismos cada persona pueda poner en práctica en el día a día la Meditación de la Atención Plena (formal e informal)

Invito a quienes quieran compartir su experiencia, hacer comentarios o solicitar más información  en el Blog, un espacio que espero se convierta en un punto de encuentro con quienes están “tras del cristal”.

Gracias por estar.

 

Aviso cookies

Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para recopilar información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, generada a partir de sus pautas de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso..

ACEPTO MÁS INFORMACION